Los riesgos que evita la biometría

12 febrero, 2018
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En todos los ámbitos de la vida, la seguridad es una importante preocupación para las personas. No hay prácticamente ninguna acción de nuestro día a día que no requiera una determinada protección. Es el caso de cerrar la puerta de casa con llave antes de marchar, establecer un patrón de desbloqueo en el teléfono móvil o fijar un código numérico en la tarjeta de crédito. Sin embargo, estas rutinas tienen un determinado riesgo que la biometría convierte en asunto del pasado.

Con el paso del tiempo han ido apareciendo nuevas formas de salvaguardar nuestros espacios más íntimos, si bien todas contaban con un punto débil que impide la seguridad al 100%. Las soluciones biométricas, por su parte, utilizan al cuerpo humano para eliminar los riesgos existentes con otras opciones de seguridad y no vulneran la privacidad del individuo.

Llaves y tarjetas identificativas

Las llaves son una de las formas de protección más extendidas para toda clase de aplicaciones y funciones, si bien no son especialmente seguras. De hecho, su seguridad es muy relativa en relación con la aplicación de las nuevas tecnologías al mundo de la seguridad.

Las tarjetas de identificación también se enfrentan a los peligros que amenazan el uso de las llaves. Mientras que las soluciones biométricas garantizan que el acceso corresponda exclusivamente a la huella registrada, las tarjetas no dejan de ser como las llaves, con otro formato pero con los mismos riesgos.

  • Pérdida: como muchas personas saben, perder unas llaves entra incluso dentro de la normalidad. Su tamaño reducido y su ligereza hacen que su pérdida sea habitual, con los trastornos que genera tener que hacer una copia o incluso tener que cambiar la cerradura a la que correspondiera la llave. Igual ocurre con las tarjetas, que al ser un objeto físico también pueden extraviarse.
  • Préstamo: especialmente en el entorno laboral, una llave no es especialmente segura porque se puede pasar de una persona a otra, que podría acceder a las instalaciones sin pertenecer a ellas. Por tanto, no son métodos confidenciales ni individuales de seguridad. Lo mismo ocurre con las acreditaciones, especialmente si los controles no son muy minuciosos.
  • Copia: aunque pueda ser cómodo poder hacer una copia de las llaves o de la tarjeta de identificación para tener una de reserva, más personas pueden hacer lo propio. Una persona que dispusiera de acceso a un espacio mediante llave o tarjeta y que posteriormente se le fuera retirado el permiso podría haber hecho una copia, por lo existiría un riesgo en la seguridad.
  • Olvido: a su vez, cabe la posibilidad de que la persona se deje la llave o su tarjeta en otro sitio y se encuentre con la imposibilidad de acceder al área en cuestión. El trastorno generado propicia una dependencia a estas pequeñas piezas de metal o de plástico.
  • Robo: una hipotética sustracción conlleva que el ladrón pueda acceder irremediablemente al lugar que esté protegido por la llave o la tarjeta. La solución no es otra que cambiar cerraduras o los controles de fichaje inmediatamente tras exponerse a un riesgo claro.

Códigos y palabras clave

Estos sistemas de protección dan unos pasos adelante con respecto a los métodos anteriormente expuestos, aunque siguen lejos de las capacidades de la biometría. Al no ser físicos, superan algunos peligros de las llaves y tarjetas de identificación, pero siguen sin prestar una seguridad garantizada plenamente.

  • Pérdida: un código, patrón o contraseña no se puede extraviar, no es físico y no se puede dejar en cualquier lado. Por consiguiente, el riesgo de pérdida queda eliminado.
  • Préstamo: sin embargo, un espacio protegido mediante estas claves se expone a que alguna de las personas con acceso difunda este código o individuos ajenos que podrían quebrantar la seguridad del entorno.
  • Copia: estos números o letras podrían también copiarse, transferirse y ampliar el espectro de personas a quienes llegaría este código. La confidencialidad, pues, no está garantizada.
  • Olvido: los códigos tienen su uso principal en telefonía móvil y entornos bancarios, además del control y seguridad de instalaciones. El riesgo de olvidar la clave no es menor, especialmente si es una combinación alfanumérica compleja. Apuntar el código en un papel, por su parte, implica también la posibilidad de extraviarlo.
  • Robo: las palabras clave también se pueden robar si una persona capta cuáles son mientras se introducen en los paneles. Es un riesgo alto, ya que no siempre se sabría si alguien externo se ha enterado de la clave y no habría una prevención adecuada.

Biometría

Las soluciones biométricas se postulan como sistemas de control y acceso precisas, con garantías y de aplicación sencilla para los usuarios en toda clase de contextos. La forma más habitual de aplicarlas es a través de la huella dactilar, que supera los métodos de seguridad previos y presenta una seguridad sólida.

  • Pérdida: la huella dactilar o los rasgos físicos del individuo no se pueden perder, ya que acompañan al usuario en todo momento. Es tan simple como posar el dedo sobre el lector y acceder al espacio en cuestión sin preocuparse de dónde están las llaves o la tarjeta.
  • Préstamo: dado que los dispositivos biométricos operan con rasgos específicos e individuales, no es posible ceder estos patrones para que los utilice otra persona.
  • Copia: ni el acceso por huella ni las otras formas de aplicar la biometría a la seguridad son susceptibles de copia. Las huellas dactilares no se pueden imitar, ya que no es solo el dibujo de la piel, sino que el lector también reconoce la profundidad de estos pequeños relieves y en el calor del organismo.
  • Olvido: mientras que los códigos o claves se pueden esfumar de la memoria o puede haber un baile de cifras y letras derivado de otras tantas contraseñas de la vida, poner el dedo en los lectores es simple y no requiere ningún tipo de complejidad.
  • Robo: por último, la biometría también protege el acceso de posibles robos, puesto que las huellas no se pueden hurtar. Ante la pregunta de si un dedo cortado podría burlar esta seguridad hay que destacar que no solo funciona con los rasgos de la huella, sino también con el propio calor corporal.

La biometría es, por tanto, un recurso de control y seguridad avanzado, que se vale de las nuevas tecnologías aplicadas a la protección de todo tipo de entornos. Asimismo, deja atrás los riesgos presentes en llaves, tarjetas de identificación o el uso de palabras clave para los distintos accesos, así que brinda una garantía en la seguridad del espacio donde sea utilizada.

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